Leonardo da Vinci, pensador aristotélico

 

    Como todos sabemos, Leonardo se ha impuesto como uno de los hombres más ilustres del Renacimiento y, más allá de ello, de nuestra historia. Su labor científica, técnica y artística sirvió como base a numerosos descubrimientos e inventos relacionados con todos estos campos. Si bien es cierto que, en algunos casos, podría no estar acertado del todo, el mero planteamiento de la cuestión y la suposición de una hipótesis sirvió como motor para el futuro replanteamiento de ello y la obtención de una hipótesis acertada.



            A lo largo de sus numerosas reflexiones relacionadas con campos como la medicina, la ingeniería, el urbanismo, la guerra, la física o las matemáticas, entre muchos otros, se observa un tema común en todos ellos que especialmente preocupaba a Leonardo, a saber, el movimiento. Esto se ve claramente en la reiterada aparición de este concepto y sus continuas reflexiones sobre él.

            A nivel histórico y, comparándolo con otros grandes pensadores de la historia de la humanidad, deberíamos buscar a otro igual de preocupado por el movimiento y su naturaleza. Claramente podríamos pensar en uno de forma inmediata, Aristóteles. Conociendo la base filosófica del pensamiento aristotélico, caeríamos rápido en la cuenta de su preocupación con respecto al movimiento, el cual era considerado como algo propio e inherente a la naturaleza.



            Esta conexión entre ambos hombres ilustres, podría considerarse como algo accidental, una simple casualidad o, como mucho, se podría llegar a pensar en una leve influencia de Aristóteles y su pensamiento sobre el desarrollo científico de Leonardo, pero no sería acertado. Se aprecia una clara conexión entre ambos y no solo eso, sino que podemos conocer con cierta seguridad que existía una adoración por parte de Leonardo hacia Aristóteles. Esto queda claro con uno de sus comentarios en su manuscrito “Madrid II”: 


            Con todo esto queda claro la consideración que tenía de Aristóteles como uno de los filósofos más sabios y revolucionarios en lo que a la ciencia se refiere, siendo él solo capaz de superar al conjunto de los demás filósofos de su tiempo. Leonardo, siguiendo su ejemplo, centraría sus estudios en lo propio y primordial en la naturaleza según su guía, el movimiento.


Sergio C L, Grupo 26

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