Los estudios de anatomía de Leonardo Da Vinci
La formación humanista de Leonardo dotó a su obra de una enorme variedad. En sus códices conectaba de manera natural reflexiones sobre objetos tan variados como engranajes, perspectiva, cartografía o máquinas voladoras. Debido a su interés por el cuerpo humano, algo característico del Renacimiento, llevó a cabo autopsias clandestinas, gracias a las cuales elaboró apuntes sobre anatomía en los que, con su mano de artista, ilustró de manera exhaustiva cada detalle del interior del cuerpo humano. Su carácter interdisciplinar, en este caso artístico y científico, es la causa de que sus observaciones resulten tan originales y adelantadas a su época. Por ejemplo, fue uno de los primeros en describir la enfermedad de la arterioesclerosis y la cirrosis hepática, o en afirmar que el corazón es un músculo que bombea la sangre y estudiar su funcionamiento.
En un principio, al no poder realizar
autopsias para estudiar la anatomía interna de los cadáveres, se limitó a tratar
de deducir el funcionamiento interno del cuerpo humano observando únicamente su
superficie, estudiando huesos, diseccionando animales o interesándose por las
investigaciones de científicos antiguos, como Galeno. Aunque, por la limitación
de los medios de la época, no llegó a adquirir una comprensión profunda de las
funciones de los órganos, dejó un amplio repertorio de observaciones, en forma
de breves párrafos o bocetos, como este que encontramos en el códice Madrid II,
disponible en formato digital en la página web de la Biblioteca Nacional de
España.
“En los
miembros se engrosan los músculos que están en acción según el esfuerzo que les
corresponde realizar. Y aquellos que no desarrollan ningún esfuerzo quedan en su
estado natural.”




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